Por qué se pone la piel de gallina: 5 causas sorprendentes y cuándo cuidarlo

A todo el mundo le sucede de vez en cuando sentir el vello corporal que se eleva tras algún estímulo o evento en particular. Casi nunca es atribuible a un trastorno perturbador, pero es bueno saber por qué ocurre. Aquí están las 5 causas más comunes de piel de gallina y cuándo preocuparse y comunicarse con un médico.

Por qué viene la piel de gallina: 5 causas sorprendentes

Este fenómeno también se llama piloerección o horripilación. Son nombres científicos para indicar algo que experimentamos con tanta frecuencia, que a veces ni siquiera lo notamos.

El término piloerección (o más comúnmente piel de gallina) en fisiología se refiere a la erección de los pelos de la epidermis debido a la contracción de los músculos erectores del cabello como resultado de estímulos nerviosos.

Sabía usted que: El término vulgar «piel de gallina» con el que nos referimos a la piloerección deriva probablemente de la analogía visual entre el fenómeno del horror y la aparición de la piel de un ganso desplumado. Sin embargo, incluso la piel de muchas otras aves, una vez desplumada, tiene una característica anatómica similar y esto explica el hecho de que en otros idiomas, por ejemplo en francés (chair de poule), en español (piel de gallina), en portugués (pele de galinha) o en rumano (piele de găină) el ave con la que se compara el fenómeno es la gallina.

La piel de gallina no suele despertar nuestra curiosidad, porque no es un síntoma molesto y se ve como un fenómeno fisiológico normal. Hay algunas causas obvias pero también algunas causas sorprendentes que vale la pena conocer. Esto es lo que son.

1 – Emociones fuertes

Una de las situaciones típicas en las que se produce una piloerección son las emociones fuertes. Suele ocurrir cuando tienes miedo, pero también puede ocurrir por emoción, nostalgia, alegría, asombro, excitación (como sexual, por ejemplo), recuerdos, enfado, etc. En este caso es un reflejo debido al mecanismo de lucha y huida, que alerta a todos los músculos y partes del cuerpo que podrían ayudar a defenderse o escapar. Una reacción similar a la de los gatos cuando levantan el pelo y la cola por miedo.

2 – Mecanismo de defensa ancestral

Piense en el ruido de la tiza en la pizarra, el hecho de sostener un pañuelo mojado en la boca, el crujir de las uñas en las medias de nylon, ciertos tipos de música, etc. Los estímulos auditivos y táctiles que pueden hacer que la piel se erice y que varían de persona a persona son realmente infinitos. En estos casos, no hay nada anómalo ni preocupante, sino que se trata exclusivamente de un reflejo automático que se activa por una sensación de alarma que deriva de los mecanismos de defensa propios de los animales y que el hombre también tiene en su ADN.

3 – hipoglucemia

Cuando el cuerpo tiene niveles bajos de azúcar (hipoglucemia), hay una serie de reacciones como sudoración, fatiga, mareos, temblores, visión borrosa, taquicardia y piel de gallina. Estos son síntomas que resultan de un estado de estrés agudo en el que el cuerpo no alcanza la glucosa. Habitualmente los diabéticos que toman medicamentos para bajar el azúcar en sangre la padecen, pero más raramente también les puede pasar a quienes están siguiendo una dieta hipocalórica muy restrictiva o si hacen ejercicio exagerado con respecto a sus recursos.

4 – Crisis de abstinencia

La piel de gallina es uno de los síntomas típicos de los síntomas de abstinencia, independientemente de la sustancia que los cause. Por lo tanto, pueden ser drogas, alcohol, drogas, pero también humo de cigarrillo. Ocurre porque el cuerpo adicto a una sustancia está convencido de que esta es esencial para sí mismo y, cuando esta falta, produce catecolaminas, en particular adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que entran en juego cuando el cuerpo siente en peligro.

5 – Choque térmico

La piel de gallina es una reacción normal cuando pasas de calor a frío.

En este caso, los receptores colocados inmediatamente debajo de la epidermis ordenan que los poros se estrechen y al mismo tiempo los bulbos pilosos pasan del estado de «quietud» a un estado que, a la vista, se asemeja al de un ganso desplumado. En este estado, la conductividad térmica de la piel disminuye y, por lo tanto, la cantidad de calor dispersado por el cuerpo es limitada.

En otras palabras, cuando el cuerpo de repente tiene que adaptarse a una bajada de temperatura, se levanta el cabello.

Esto sucede por dos razones: la primera es que el aire permanece más caliente entre los pelos levantados creando una capa aislante, la segunda es que los músculos erectores que se contraen generan calor. Por supuesto este mecanismo resultó mucho más efectivo para el hombre primitivo que tenía todo el cuerpo cubierto de mucho pelo, mientras que hoy sigue siendo más un simple reflejo que una forma de calentar.

Otras posibles causas y cuando preocuparse

Por lo general, la piloerección no es un fenómeno preocupante, pero si le ocurre con más frecuencia de lo habitual y sin una razón obvia o una explicación válida, o se acompaña de otros síntomas, lo mejor es consultar a su médico.

Como hemos visto, en la mayoría de los casos, la piel de gallina es una simple molestia ligada a una serie de mecanismos que fueron útiles para el hombre primitivo, pero que en la sociedad moderna ya no sirven de mucho.

Sin embargo, hay casos en los que la piel de gallina es un indicio de algunas enfermedades raras como, por ejemplo, un tipo de epilepsia denominada visceral, caracterizada por convulsiones pilomotoras repetitivas. Afortunadamente, este tipo de convulsiones es muy poco común.

La piel de gallina podría ser un síntoma de afecciones muy graves, como algunos tipos de tumores cerebrales.

Algunos autores también han informado de que la piloerección es un efecto secundario muy frecuente (entre el 40 y el 50%) de la infusión intravenosa de dobutamina. Este efecto suele preceder al aumento de la frecuencia cardíaca secundario a la infusión intravenosa del fármaco y, por tanto, es una clara indicación de que la infusión intravenosa fue eficaz.

Para concluir, si al ir a la exclusión no encuentras una explicación plausible a los frecuentes episodios de piel de gallina, debes acudir a un médico que eventualmente te prescribirá pruebas y / o visita al especialista para descartar causas más graves.

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